Václav Havel nos da una lección

lunes, 2 de febrero de 2026

Imagen de Václav Havel con la cita «Havel para siempre», en el 25º aniversario de la Revolución de Terciopelo | David Sedlecký (Wikipedia commons)



Como los comunistas, herederos de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Stalin, Mao o Fidel Castro, llevan desde la Caída de Muro en 1989 disfrazándose de cualquier cosa (defensores del planeta, las mujeres, los homosexuales, los colonizados, los no blancos, los no cristianos; curiosamente, todo lo que cuando han estado en el poder han maltratado a base de bien, desde el medio ambiente a los homosexuales), hay ya muchos ciudadanos que no saben qué es lo que hacen los comunistas cuando alcanzan el poder.

Por eso, me ha parecido interesante recordar al escritor y político checo Václav Havel (1936-2011) y a la obra que escribió, en octubre de 1978, desde la clandestinidad, «El poder de los sin poder».

La escribió un año después de la publicación de la Carta 77, que fue un documento firmado por 241 disidentes checoslovacos, con él en primer lugar, en el que pedían que acabara la dictadura comunista en su país; dictadura que, desde la invasión soviética en agosto de 1968, se había hecho aún más opresora.

Poco después, en 1979, a Havel le metieron en la cárcel, donde estuvo hasta 1983, cuando, por su estado de salud, le mandaron a trabajar a una fábrica de cervezas. Como entre 1970 y 1977 también fue detenido varias veces, Havel estuvo en total más de cinco años en las cárceles comunistas.

Cuando cae el Muro en 1989, se inicia en Checoslovaquia la que se llamó Revolución de Terciopelo, que llevó a la democracia y luego a la separación de las dos repúblicas, la Checa y la Eslovaca, y Havel será Presidente de la Checa.

«El poder de los sin poder» es una obra llena de interés, que, leída casi medio siglo después, impresiona y emociona por la brillantez de sus argumentaciones y porque recuerda la triste situación en que los partidarios de la libertad se encontraban en aquella siniestra dictadura comunista.

Una de las líneas que Havel explora en esta obra es su intento de definir y describir con precisión qué es una dictadura comunista, que, como explica, no es parangonable con otros tipos de dictaduras que en la historia ha habido, sino aún más difícil de combatir.

En esta obra describe con enorme exactitud lo que era el comunismo que gobernaba dictatorialmente la Checoslovaquia de entonces. Y dice textualmente:

«El sistema postotalitario [en este libro Havel llama sistema postotalitario al sistema comunista] con sus pretensiones toca al individuo casi a cada paso. Obviamente le toca con los guantes de la ideología. De ahí que en él la vida esté atravesada de una red de hipocresías y de mentiras: al poder de la burocracia se le llama poder del pueblo; a la clase obrera se la esclaviza en nombre de la clase obrera; la humillación total del hombre se contrabandea como su definitiva liberación; al aislamiento de las informaciones se le llama divulgación; a la manipulación autoritaria se la llama control público del poder y a la arbitrariedad, aplicación del ordenamiento jurídico; a la asfixia de la cultura se la llama desarrollo, a la práctica cada vez más difundida de la política imperialista se la difunde como la forma más alta de la libertad; a la farsa electoral como la forma más alta de democracia; a la prohibición de un pensamiento independiente, como la concepción más científica del mundo; a la ocupación, como ayuda fraterna. El poder es prisionero de sus propias mentiras y, por tanto, tiene que estar diciendo continuamente falsedades. Falsedades sobre el pasado. Falsedades sobre el presente y sobre el futuro. Falsifica los datos estadísticos. Da a entender que no existe un aparato policíaco omnipotente y capaz de todo. Miente cuando dice que respeta los derechos humanos. Miente cuando dice que no persigue a nadie. Miente cuando dice que no tiene miedo. Miente cuando dice que no miente» (la cursiva es mía).

Al leer hoy esa palabras de Havel y contemplar la deriva de la política española desde que el zapaterosanchismo nos gobierna (no olvidemos que, desde 2004 hasta ahora, ha gobernado más de 15 años por menos de 7 de la derecha) y, sobre todo, cómo reaccionan los jerarcas que están en el poder cuando tienen que dar respuesta a algún problema, no he podido por menos de sentir que lo que el autócrata Sánchez y su Frankenstein (que son todos los enemigos declarados de España como Nación más los comunistas sin disfraces) están haciendo es acercarse a ese sistema que Havel describía con precisión y brillantez en este libro emocionante.

Un libro en el que, desde la clandestinidad en que lo escribió, preconizaba como arma principal para luchar contra ese sistema totalitario lo que llama «vivir en la verdad» porque, como señala en las frases que he subrayado, en aquel régimen dictatorial era obligado «vivir en la mentira».

Si alguno cree que es exagerado comparar la Checoslovaquia de los años setenta con la España de hoy, que piense en la relación del sanchismo con el chavismo venezolano, manifestación moderna del comunismo eterno, y en el entusiasmo comunista de sus socios principales. Y es que hoy es extremadamente peligroso caer en la trampa de los disfraces que se ponen los herederos de esos políticos que he citado al principio. Herederos que están encantados con Sánchez, de la misma forma que él lo está con ellos.

ESCRITO POR:

Licenciado en Filosofía y Letras (Filología Hispánica) por la Universidad Complutense, Profesor Agregado de Lengua y Literatura Españolas de Bachillerato, Profesor en el Instituto Isabel la Católica de Madrid y en la Escuela Europea de Luxemburgo y Jefe de Gabinete de la Presidenta del Senado y de la Comunidad de Madrid, ha publicado innumerables artículos en revistas y periódicos.