Leer la propia historia

domingo, 18 de diciembre de 2022

Tom Hanks y Matthew Rhys / Sony Pictures Entertainment




Un amigo extraordinario, de Marielle Heller

108 min. Amazon, Apple y otras plataformas digitales


Hace unas semanas vi «Un amigo extraordinario» («A beautiful day in the neighbourhood») la película biográfica de 2019 dirigida por Marielle Heller. Y me emocionó como hacía tiempo que no me emocionaba. Y me sorprendió por su sencillez. No es una película de acción desenfrenada y escenas épicas. Al contrario, es reposada y busca crear un clima confortable para el espectador, de manera que él mismo pueda dejar aflorar sus sentimientos más profundos sin miedo a ser juzgado.

El filme cuenta la historia de Lloyd Vogel (Matthew Rhys), un periodista de éxito que ha fraguado su fama gracias a su cinismo. La revista para la que trabaja Vogel le encarga escribir un artículo biográfico sobre Fred Rogers (Tom Hanks), el famoso presentador de un programa para niños de los años 60. Vogel, quien no cree en la bondad, intentará durante toda la cinta desmontar al personaje que cree que interpreta Rogers para demostrar que todos los seres humanos tienen un lado oscuro.

Con un buen director, un buen reparto y una trama que interpelan al espectador… ¿por qué este filme no ha tenido más éxito? Quizá porque hablar sobre los problemas que también forman parte de nuestras vidas no está de moda. Es más fácil consumir contenidos que no nos hagan pensar. Y esta película busca precisamente la reflexión del espectador acerca de su propia historia. «Un amigo extraordinario» saca a la palestra los temas más esenciales de la vida de una persona: el dolor, el perdón, la amistad verdadera, el amor y las relaciones familiares. Sobre todo el dolor, que pretende que lo afrontemos desde otra perspectiva.

Fue un poco incómodo darme cuenta de que, durante toda la película, yo misma esperaba destapar la «verdadera cara» de Rogers: no es posible encontrar personas bondadosas y altruistas, sin que tengan algo oscuro detrás. Rogers es una persona extraña: ¿quién si no da sin pedir nada a cambio? No estamos acostumbrados a la gratuidad y mucho menos a que un desconocido muestre preocupación por nuestros sentimientos o nos trate con amor porque sí. Y es precisamente eso lo que convierte a Rogers en un ser enigmático. Se preocupa por las personas y se hace cargo de su sufrimiento. Y piensas que todo forma parte de un papel, y buscas un traspiés, algo que le delate. Pero conforme el filme avanza te das cuenta de que todos somos un poco Vogel: cínicos, descreídos por el dolor que hemos sufrido, y desconfiados. Y preferimos mostrar al mundo nuestra versión de «súper hombres» que pueden con todo.

El periodista busca desenmascarar al personaje, para darse cuenta de que el verdadero personaje es él mismo. Rogers acompañará al protagonista en un proceso interior de reconciliación. Reconocer su dolor, para poder aceptarlo y superarlo. Para poder perdonar.«Perdonar – dice Rogers en la película –  es la decisión que tomamos de liberar a una persona de la rabia que sentimos hacia ella. Es extraño, pero a veces, es más difícil perdonar a alguien a quien queremos».  Amor y dolor son dos conceptos que parecen contrarios, pero en el fondo van de la mano.

«Un amigo extraordinario» te atrapa con un guion sencillo, con un toque de humor y en el que el silencio también acaba siendo uno de los protagonistas. Un silencio poderoso que acaba por envolverte y hacerte parte de la película. Y que empuja al propio espectador a la introspección: a contemplar tu propia historia desde otra perspectiva; a fijarte en la luz que hay junto a las sombras; y a descubrir que nuestras vivencias (también las heridas) nos han convertido en las personas que somos hoy. Y lo hace con el ejemplo del propio Rogers, que identifica y comparte sus cargas y sufrimientos; y al que entenderse a sí mismo le lleva a querer y comprender a los demás tal y como son. Puede ser una buena película para ver y, sobre todo, tratar de poner en práctica estos días de reuniones con familia y amigos – ¡Feliz Navidad!

ESCRITO POR: