Desbocado

domingo, 18 de diciembre de 2022

Portada Especial Navidad La Occidental / Siegfried Farnon



A Pedro Sánchez le va mucho a nivel personal en agotar la legislatura, y está dispuesto a que los españoles paguemos para ello el precio que le pidan sus socios

La sumisión habitual del Partido Socialista a las exigencias de sus socios de gobierno, ejemplificada especialmente bien en el «autoindulto» concedido a los condenados por el golpe de estado en Cataluña, parece haberse acentuado en las últimas semanas. 

Pedro Sánchez ha tenido que salir en varias ocasiones en defensa de la ley del «sí es sí» de su ministra Irene Montero a pesar de sus obvias deficiencias: ya son más de cincuenta los agresores sexuales que han sido excarcelados o han visto rebajadas sus penas. El gobierno tramitó la ley con el contenido y en la forma impuesto por Podemos, que esperaba sacar un rédito electoral que parece difícil que vaya a lograr. 

El PSOE ha mostrado el mismo acatamiento en la eliminación del delito de sedición y la rebaja de la malversación (aunque de esta última también se beneficiarán seguro algunos políticos socialistas), que se han tramitado a instancias de los partidos separatistas y en beneficio de los condenados por el 1-O y de aquellos que aseguran que «lo volverán a hacer». Y lo mismo podría decirse de las leyes de Bienestar Animal, Trans y de Familias, con las que Podemos sigue el plan comunista de destruir los pilares básicos de la tradición occidental. A la vista de los antecedentes, es difícil imaginarse al Partido Socialista logrando imponer a su principal socio el más mínimo cambio a esas leyes: Son los socios de gobierno y no el Partido Socialista los que parecen estar llevando la iniciativa legislativa. Quizá la única excepción sean las modificaciones del Código Penal dirigidas a facilitar el asalto al poder poder judicial que permitiría contentar a los separatistas con un referéndum disfrazado de consulta, pero también al Partido Socialista, que tendría más fácil perpetuarse en el poder o, al menos, no tener que rendir cuentas de su desgobierno.

Y sin embargo, la posición negociadora del Partido Socialista frente a sus socios de gobierno no tendría por qué ser tan débil. Al fin y al cabo, si se rompe la coalición y cae el gobierno, caerían todos los socios. Entonces, ¿por qué el PSOE ha cedido la iniciativa a sus socios? ¿Por qué los barones no hacen más que declaraciones impostadas y sin ningún tipo de consecuencia práctica, como cuando Emiliano García-Page dice que «no es tolerable pactar con delincuentes su propia condena», pero sin pedir a los diputados socialistas de Castilla-La Mancha que voten en contra de la reforma de Sánchez? 

Caben dos explicaciones: una relacionada con el interés del Partido Socialista, y otra con el interés personal de Pedro Sánchez, como no podía ser de otra manera.

Por un lado, mantenerse en el gobierno permitirá al Partido Socialista acudir «dopado» con gasto público a las elecciones autonómicas en mayo primero, y a las generales después, previsiblemente en diciembre. ¿Por qué iba a renunciar el PSOE a tratar de calmar el descontento generalizado mediante subvenciones, ayudas y bonos culturales varios? Sobre todo si invita el contribuyente.

Por otro lado, es difícil imaginarse a Pedro Sánchez dejando pasar la oportunidad de protagonismo que él cree que le proporcionará la presidencia de turno de la Unión Europea (que corresponde a España del 1 de julio al 31 de diciembre de 2023), y la visibilidad que le puede dar de cara a un posible futuro laboral en algún organismo internacional. ¿Vendería Sánchez la primogenitura de su presidencia de gobierno de España por el plato de lentejas de un alto cargo en una organización internacional? ¿O correrá el «riesgo» de ganar él otra vez las elecciones y tener que aplicar él mismo todos los recortes y medidas de austeridad a las que nos están condenando ya hoy sus políticas de gasto?

Preocupado únicamente por su propio interés, el Partido Socialista y Pedro Sánchez han soltado las riendas del gobierno y permitido que sean sus socios los que lleven la iniciativa legislativa. Agarrémonos porque además vienen curvas y al menos parte de la oposición parece contentarse con gobernar los escombros.

ESCRITO POR:

José María Vara es el editor de La Occidental